¿Te das cuenta? Volvimos a vivir en los 90
Miércoles 22 de Mayo de 2024

Análisis y opinión

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¿Te das cuenta? Volvimos a vivir en los 90

La Cámara de Diputados le dio media sanción a la Ley de Bases, un proyecto que se traduce en un retroceso en materia de los derechos conquistados.

30 de Abril de 2024

En su obra “El libro de los abrazos”, Eduardo Galeano nos dejó una frase que se ajusta a la realidad de la Argentina: “Las tragedias se repiten como farsas, anunciaba la célebre profecía. Pero entre nosotros, es peor: las tragedias se repiten como tragedias”. Tres décadas después, en nuestro país, la historia es igual al pasado.

 

Después de marchas y contramarchas, de negociaciones y falsos dilemas, finalmente la Cámara de Diputados le dio media sanción a la Ley de Bases impulsada por Javier Milei. El proyecto propone una serie de reformas estructurales en el Estado que se traducen en un importantísimo retroceso en materia de los derechos que habían sido conquistados.

 

Durante la oleada neoliberal encarnada en la figura de Carlos Menem, los trabajadores no gozaban ciertas particularidades que, años después y a la luz de gobiernos de corte más progresistas, pudieron acceder. Como si el relato fuera cíclico y repetitivo, en este 2024 se vuelven a imitar políticas que en su momento fracasaron y llevaron a la población a la miseria.

 

En la década de los 90 fue el auge de las privatizaciones de empresas estatales que, afortunadamente, luego volvieron a estar en manos de todos los argentinos. Pero, con la posible aprobación de esta Ley de Bases, habilita al Ejecutivo a vender compañías que son parte de la columna vertebral de la Nación como lo es Aerolíneas Argentinas.

 

Paradójicamente, la tragedia se repite como tragedia. A pesar de haber sido recuperada en el año 2008, nuestra línea área de bandera corre peligro nuevamente de caer en manos extranjeras y privadas. Misma suerte correría otras empresas Agua y Saneamientos Argentinos (AySA), Correo Oficial de la República Argentina, Belgrano Cargas, aunque esté en caso podría ser concesionadas.

 

Los derechos laborales alguna vez conquistados bajo largas luchas también retrocedieron décadas. Si el proyecto del Ejecutivo sigue su camino y logra la aprobación total también en la Cámara Alta, los trabajadores podrán ser despidos sin que su empleador les pague la indemnización correspondiente. Además, los períodos de prueba podrán extenderse hasta un año, con la falsa excuso de la creación de más puestos de trabajo, aunque claro, en condiciones de precarización.

 

Estos tiempos están signados por el pasado y nos remontan a lo sucedido durante los años 90. Pero no solamente por la vuelta de las privatizaciones o la pérdida de derechos laborales, sino también porque se vive un clima de descreimiento total en la dirigencia política. Y, no está de más decirlo, los dirigentes hacen verdaderamente poco para que su imagen mejore en la sociedad.

 

Nos enfrentamos a contorsionistas de la política que, por un lado, participan de marchas para defender la educación pública, pero que, por otro lado, se ausentan al recinto para dar quorum justamente en una sesión en la que uno de los bloques proponía debatir el financiamiento de las universidades y el restablecimiento del Fondo de Incentivo Docente.

 

Además, hay que sumarle el estruendoso silencio de gran parte del movimiento obrero ante la reforma laboral aprobada en la Cámara de Diputados. La CGT prepara una movilización para conmemorar el 1° de mayo y un paro general para el próximo jueves 9, pero para referirse a lo que sucedió en el Congreso, sus representantes no emitieron una sola palabra y crece el descontento de las bases con acusaciones de “entreguismo”.

 

Lo curioso de este volver al pasado es que Milei llegó a la Casa Rosada con la promesa de destruir a la casta, pero, desde que es presidente, está abrazado a los Caputo, a los Menem, a los Sturzenegger, a los Bullrich y a los Macri que, casualmente, fueron los mismos protagonistas de la historia ya conocida de la década de los 90.

 

Restará esperar a lo que suceda próximamente en el Senado de la Nación, donde esta vez las negociaciones estarán a cargo de la vicepresidenta Victoria Villarroel. Habrá que aguardar, entonces, si los senadores están a la altura de las circunstancias o si, por el contrario, se asemejan a sus colegas de la Cámara de Diputados.

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